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Mi pasión es mostrar a través de imágenes la belleza de la naturaleza en todos sus ámbitos y realizar programas audiovisuales formativos que ayuden al aprendizaje de actividades de ocio deportivas. Muy especialmente, la náutica de recreo.

lunes, 18 de enero de 2010

El corazón del barco

¿Por qué tienen nombre los barcos?
A los recién llegados al mundo de la navegación, les puede sorprender que los barcos tengan nombre propio. Nadie suele poner nombre a elementos de la vida cotidiana como pueden ser los coches. Por ejemplo estos, nos pueden aportar sensaciones positivas. Nuestro coche puede ser confortable, bonito o potente, pero nuestro barco además de proporcionarnos este tipo de sensaciones, nos aporta algo más: "sentimientos". Sentimientos positivos que nos unen a él con una relación muy especial, que solo podemos entender y sentir los que hemos tenido un barco, tanto sea nuevo como de segunda mano. Cuando llegamos al puerto después de unos días de ausencia y andamos por el pantalán dirigiéndonos a él, nuestra inquieta mirada busca su proa, siempre mecida por el oleaje. Allí está, aguardándonos paciéntemente. Cuando subimos a bordo, una sensación de alegría nos invade. Siempre parece que es la primera vez. Al acceder a la cabina, su "aroma marinero" nos cautiva. No hay duda, es nuestro barco. Cada barco tiene su "olor". Con los ojos cerrados, lo reconoceríamos igualmente.

Con nuestro barco no solo navegamos y disfrutamos de la mar, es además nuestro hogar, un refugio donde pensar, soñar y descansar. En puerto o navegando, son muchas las satisfacciones que recibimos de él y que debemos corresponder con exquisito cuidado, procurando tenerlo limpio y siempre a punto. En nuestro barco nunca percibiremos, aunque estemos solos, la sensación de soledad, pues su compañía es algo que podemos sentir en todo momento. Así pues, muchos son los motivos por los que los barcos merecen tener nombre propio e incluso me atrevo a decir; corazón. Por eso cuando hablamos de nuestro barco, es como si estuviéramos hablando de nuestro mejor amigo.

Sin duda esta reflexión, viene condicionada por la reciente venta del Finestar; el barco con el que nació la serie A Toda Vela. Han sido muchas singladuras a lo largo de seis años, e innumerables satisfacciones las que he vivido con el Finestar. A partir de ahora su nuevo armador, José Manuel, junto con Mª Carmen, se encargarán de cuidarlo, sentirlo y disfrutarlo. 
Mi querido Finestar; te aguarda una nueva etapa, pero no te preocupes pues te dejo en buenas manos.









1 comentario:

  1. Hola Alberto ,
    uf! qué te voy a decir… al ir leyendo tu artículo, lo iba “viviendo” como si fuese mío ese “sentimiento”, y estoy seguro que muchos otros dueños de barco lo habrán sentido de la misma forma. Mª Carmen y yo queremos agradecerte tus palabras y tus consejos (nos hubiese gustado compartir más tiempo contigo), pero queremos que sepas que cuando quieras y puedas, tienes un sitio en el Finestar, tu sitio, porque en ese “olor o aroma marinero” del que dices tiene cada barco, en el Finestar siempre quedará un poco de ti, y estamos seguros de que él se alegrará de volver a tenerte a la caña, ahora navegando por las costas levantinas. Ah! y ten la seguridad de que lo vamos a cuidar al igual que él a nosotros….
    Un abrazo, y esperamos verte pronto por aquí
    Mª Carmen y José Manuel
    “Finestar”

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